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El escritor Rodrigo Rey Rosa habla de su último libro

Ataque de pánico

Por Germán Carrasco
La Nación. Domingo 28 de diciembre de 2008

 

Había leído a Rey Rosa por el libro de cuentos "Ningún lugar sagrado" (Seix Barral, 1998). Ahí aparecen cartas de hijas de narcos en Nueva York que le prometen el oro y el moro a sus amigas latinas, pero a la hora de la posibilidad real de que estas amigas las visiten, las asentadas en la Gran Manzana reaccionan con el "si te he visto no me acuerdo". Los cuentos en general son breves (de una a quince páginas). Muchas veces los ejes son dos: la corrupción y la paranoia que ésta produce. "Caballeriza" (2006) en cambio, es una nouvelle en donde unos dueños de fundo (armas, caballos caros y 4 x 4), una atractiva amazona alemana y una herencia son las piezas en juego que mantienen la tensión del libro. Esta brevísima novela tiene lugar en el campo y es el retrato de una clase social sórdida y descompuesta. Pero vamos ahora a "Siempre juntos y otros cuentos" (Almadía, México).

El libro acaba de salir y lo primero que encuentro es una ácida y realista reflexión acerca del matrimonio o más bien de cualquier convivencia -dos escorpiones son los protagonistas-, cuyo envase narrativo tiene la simpatía de una fábula. Recuerdo un poema de Hernán Miranda acerca de una cucaracha que se queda quieta cuando ya se dio cuenta que Miranda la va a pisar; Miranda le dice a la cucaracha que comprende, que se sintió tal como ella cuando los servicios de inteligencia de la dictadura, si no es por un pelo, se lo faenan. ¿Por qué interrumpo tanto con poesía? Porque fueron precisamente unos violentos poemas en prosa de Rey Rosa los que Paul Bowles tradujo y publicó en N.Y. Y desde ese momento se cimentó una amistad entre el guatelmateco y el gringo, cuando vivían en Tánger (Rey Rosa escoge a Tánger como patria adoptiva o como lugar de residencia), amistad esa, que genera un dejo de celo que algunos artículos no pueden solapar.

CABEZA DE AJO

Los primeros cuentos y novelas de Rodrigo Rey Rosa son de un lirismo evidente y ya se asoman sus temas: la violencia, la corrupción, la infancia; hay en estas páginas, sacrificios de niños mayas por ejemplo. El cuento "Otro Zoo" del volumen "Siempre Juntos " transmite la desesperación acerca de la ausencia de un niñita. Al protagonista se le pierde la hija de dos años en el zoológico, luego la encuentra en un bote de basura y la niña le comunica que ella está viviendo en un mundo paralelo y le dice a su padre que ni siquiera piense en la posibilidad de recuperarla. Al padre se le llena la cabeza de canas en un día. Ya había en "El agua quieta" un cuento en el que un niño arroja una piedra desde un puente causando un choque múltiple y una muerte. Otro niño lo descubre y amenaza con acusarlo con uno de los furiosos afectados, el esposo de la difunta; el niño que había lanzado la piedra, al verse descubierto, golpea hasta dejar sin capacidad de hablar al niño testigo, al que además inculpa de haber arrojado la piedra. Se trata de un niño cometiendo un crimen múltiple que sin embargo nadie cree. Y otro en que la muerte de un canario como en "La vida me mata"- por un niño genera una serie de casualidades y de reflexiones religiosas infantiles, y esta ecuación perfecta se realiza en tres páginas. Ya Bolaño lo había dicho: "RRR cree en la vida como sólo creen los niños y los que han sentido la presencia de la muerte".

-Leí "Siempre juntos " y quisiera preguntarte por la mirada angustiante sobre la infancia (R.R.R. tiene una hija de seis años) y la duda religiosa durante esa etapa que aparece en tus cuentos
-Yo creo que todas esas son proyecciones de la preocupación de un padre con respecto a su hija. Mi hija fue como mi musa para esos cuentos. Yo en realidad no quería ser padre, pero su nacimiento cambió mi vida y me abrió un horizonte que nunca imaginé. Los cuentos son un poco una celebración de eso y también de una especie de exorcismo de los demonios que nacen con un niño. La figura del niño permite liberar la imaginación. La mirada de un niño te permite hacer un trabajo de invención muy rico. Los niños de tres o cuatro años ya empiezan a preguntarse por la idea de Dios, por ejemplo. Ese es un tema que había dejado de preocuparme. No es que me proponga tratar un tema religioso, improviso a medida que voy avanzando. Nunca me he planteado premeditadamente tratar el islamismo o el cristianismo, digamos. El cuento me va dictando el contexto.

-La corrupción y la paranoia son tus temas, en tus cuentos hablas de territorios sin estado de derecho
-Pero eso es puro realismo, en el sentido más lato de la palabra, porque ese es el lugar desde el cual escribo, Guatemala, en particular.

-Hablemos del miedo que esa corrupción genera, presente en toda tu obra. A veces el hablante está a punto del ataque de pánico.
-Para mí el estado de miedo es inducido. Hago como los niños que se autoinducen el miedo, eso me sirve para escribir. En el momento en que siento miedo, puedo escribir algo. Supongo que esto es un hábito. Me ha funcionado alguna vez y sigo practicándolo. No todo lo que escribo es así, pero me parece un buen resorte, un motor para escribir.

-En "Caballeriza" hay un personaje llamado Rey Rosa.
-Al principio pensé que tenía que cambiar los nombres. Temía nombrar personas reales. El miedo controlado causa cierto placer. Si no siento cierto temor al escribir, creo que no podría transmitir lo que quiero, el miedo.

-A propósito de esto último, mencionas gente, retratas la corrupción, ¿no has recibido algún recadito?
-Afortunadamente, esa gente que supuestamente está retratada ahí, no lee. Aunque me he llevado algunas sorpresas. En cualquier caso, creo que nadie siente que la literatura sea una amenaza para el statu quo.

 

 

 

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