A
DIEZ AÑOS DE LA MUERTE DEL AMIGO
Por Lorenzo
Peirano
Han cambiado mucho las cosas desde la muerte del poeta Jorge Teillier.
Su figura ha producido dividendos y ha ensalzado a poetastros que,
bajo el más elemental análisis, pertenecen al mundo
de las sumas y de las restas. ¡Cuántas nuevas amistades
de golpe han aparecido! ¡Cuánta especulación sobre
su figura!Y el poeta, bien lo sabemos, era de pocos amigos:
Álvaro
Ruiz, Enrique Volpe, Juan Guzmán Paredes, Germán Arestízabal,
Patricia Villaroel, Roberto Araya Gallegos. Parte esencial y vital
de su vida fue, sobre todo, la artista plástica Cristina Wenke
(gracias a ella tuvo -literalmente-un hogar y prolongó su existencia
dipsómana; una existencia en cierto modo suicida y maravillosa).
Pero yo ahora escribo para evocar y no para colocar los hechos
en su justa medida. Del poeta Teillier tengo los mejores recuerdos.
Muchos años de amistad y de confianza crearon entre nosotros
un código de ironías, de pequeñas e inofensivas
burlas hacia la solemnidad de ciertos vates de terno y corbata. Indudablemente,
el poeta (sin querer serlo) fue un Maestro; su conversación
queda abría el gran libro de la literatura, mostrando una asimilación
abismante, un conocimiento preciso sobre innumerables autores. Sinceramente,
no he vuelto a tratar a alguien (digamos de su misma altura intelectual)
que demostrara tanta indulgencia hacia los seres y las cosas. Sin
embargo, esta evocación exige más detalles, y el tiempo
ha confundido ciertos hechos, dejando intacto sólo el cariño
que el poeta del sur despertaba en quienes lo conocimos.
II
En abril de 1994, fue bautizado mi hijo Miguel. La celebración
congregó a algunos amigos y poetas (el padrino fue Enrique
Volpe). El poeta Jorge Teillier desplegó, en aquella ocasión,
todo su encanto sureño, siendo, lo que se dice (en el mejor
sentido de la palabra) el alma de la fiesta. En aquella ocasión
compuso un breve poema dedicado a mi hijo, y que aquí me permito
transcribir:
A Miguel Antonio Peirano Márquez
Nadie sabe por qué naces
Pero tú has nacido
Amparado por dos ángeles
Uno te trae
"El rayo que no cesa"
Y el otro
Es mal vestino y pobre
Caminando por calles viejas
Diciendo palabras verdaderas
"La muerte no tendrá dominio"
Serás iluminado
Por las calles de la luz
Como hoy
Tu día de bautizo.
Tu amigo que celebra su santo
........... Jorge Teillier.
............................ 23-4-94.
Al releer estos versos (versos escritos a modo de regalo), vuelvo
a escuchar las conversaciones de aquel día: Teillier explicádole
al escritor Gianni Migliano determinadas expresiones de Neruda; Teillier
bromeando con Volpe; Volpe preguntando por tantos poemas extraviados
del poeta lárico. Y como aquel día, hubo otros. La Navidad
de 1995, por ejemplo, la que pasamos con mi familia entre risas e
intercambiando regalos (minucias lapiceras, pequeñas agendas);
navidad en la que medio ebrios nos sacamos fotografías con
guantes de box; mis hijos y los hijos de los vecinos corrían
por ahí; la noche era calurosa; Teillier hablaba, sin que se
le entendiera mucho, sobre su compañera Cristina Wenke. Estábamos
contentos; en el equipo de música se escuchaba -a petición
de Teillier-"Por una Cabeza" cantada por la voz de su inseparable
Carlos Gardel. A veces me digo, con nostalgia (palabra de la que nunca
se abusará) qué hermosos años noventa: mi madre
viva, Volpe acudiendo a mi casa de calle Esperanza todos los miércoles;
el poeta Jorge Teillier en contacto casi diario (por teléfono),
o bien quedándose algunos días ; el aroma del café
en las mañanas; Teillier totalmente sobrio, bromeando,contando
alguna anécdota sobre su amigo, el poeta Rolando Cárdenas.
A veces lo acompañaban poetas jóvenes; muchachos astutos
que siempre lograban un prólogo para sus libros (hubo uno que
consiguió un prólogo de Teillier y otro de Zurita).
Pero eso no importaba; éramos amigos, y yo, dentro de mi supina
ignoracia, entendía que Teillier se movía en otro estadio
de conciencia. En los imitadores de su poesía palabras como
"lluvia", "niños", "luciérnaga",
"paisaje", suenan impostadas, robadas. En Teillier, en cambio,
son parte de algo muy natural y misterioso. La poesía de Teillier
fue dictada por una sensibilidad acentuadísima, por una formación
abarcadora (no en vano estudió historia), la que que se tradujo
en belleza y sencillez. Y él mismo se encargó de aclarar
qué poetas influyeron en su obra. Ha pasado el tiempo. Hace
algunos años, junto a los escritores Pedro Gandolfo y Juan
Alberto Lecaros, visité la tumba del poeta; habían plantado
"pensamientos"; era una tumba grata, que inspiraba paz;
que tenía espacio (creí notar la mano de su compañera,
Cristina Wenke).
Coinco, 14 de abril de 2006. ...................