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TENSIONES CORPORALES,
CUERPO VIRGEN Y ESCRITURA FÁUSTICA:
ESCRITURAS EN CARMEN ARRIAGADA.


Por Jorge Sánchez Sánchez(*)
Adelanto de: Cuadernos Quiltros nº1 ISNN 0718-5987. Valdivia, Chile, febrero 2009.
MICROEDITORIAL LINGUA QUILTRA

 

“El bien y el mal es entonces para mí lo mismo, y aún este último me conviene mejor”
Carmen Arriagada

 

Dentro de los discursos opacados por los autores hegemónicos, en el llamado proyecto moderno que surge en el siglo XIX, se encuentran las cartas de Carmen Arriagada dirigidas a Mauricio Rugendas. En dichas epístolas se evidencian variadas concepciones referidas al cuerpo de la sujeto del enunciado, dentro de estas se hallan el cuerpo virgen y materno, los que se ven problematizados por la autora.

Carmen Arriagada, sujeto díscola a las caricaturas de la mujer sumisa y de la enamorada fiel, crea en sus cartas diversas posiciones significativas respecto a su cuerpo. Dichos textos son enviados a su amigo / enamorado / confidente, Mauricio Rugendas, frente al cual intenta mostrarse como una sujeto moderna, entendiendo esto como una mujer interesada en la escritura, en la Europa francesa y alemana, y en la ciencia positivista, tomando a la razón como el instrumento válido a la hora de descubrir lo real. El contexto en que habita Carmen, como sujeto de enunciación, es un Chile provincial del siglo XIX, vivido dentro de los discursos modernos ilustrados, los sermones católicos coloniales y las voces de la emancipación chilena.

La sujeto del enunciado se vuelca hacia la docilidad, aún cuando “aprenda” el lenguaje masculino de la ciencia ilustrada. Esta docilidad se ve de manifiesto en la construcción que realiza del cuerpo virgen, el que se relaciona con la nominación de la mujer moderna, que sigue las conductas proclamadas por  la moral colonial que persiste en Chile.

Tal como sostiene Foucault (2005: p. 145), en relación al poder, es la organización y difusión de un saber específico, el que hace que dicho poder adquiera efectividad. En el siglo XIX latinoamericano, se instaura un programa de control social, que tiene el tópico del “mito de la familia unificada” (Masiello, 1997: p. 119),en el que el rol de la mujer se significa en el acatamiento a su esposo. El cuerpo de este modo, queda sujeto a la voluntad masculina.

En este punto vale la pena la caracterización de Gutike, otro “personaje” en las cartas de Carmen Arriagada, quien se configura en el esposo al que obedece. Militar, dueño del fundo de ella, Gutike se asume en las cartas como un sujeto que se aleja del canon del “hombre moderno racional ilustrado” No le gusta leer, ni participa en las charlas que realiza su esposa, así es construido como el opuesto al moderno Rugendas. Si Rugendas es modernidad ilustrada liberal, Gutike es la moral que en gran parte de la sociedad pervivía, la moralidad colonial (Larraín: (2000) op. cit. p. 207), la que es la práctica efectiva del discurso ilustrado en gran parte de Latinoamérica(1). Carmen Arriagada frente a la relación que mantiene con Gutike comenta:

Aquí tengo que medir mis miradas, mis palabras y movimientos a fin de evitar malos ceños y descontentos, a fin de evitar choques que se repiten desgraciadamente con frecuencia. Han vuelto para mí los tiempos de Cervantes ( Pinochet de la Barra, 1990: p.421)

Carmen Arriagada dentro de este contexto, no presta interés por la producción de placer entre ella y Gutike. Su cuerpo no desea a su esposo, pero de igual forma se somete a éste, en su afán de enclaustramiento y en la valoración positiva del no deseo corporal, herencia clara de la moral católica colonial.

Con respecto al enclaustramiento en que Carmen Arriagada se ve afecta en su casa, recordemos que Foucault, al referirse en su texto Vigilar y Castigar (Foucault: (2005) op. cit. pp.145 -146) a la anatomía política, destaca la técnica de poder de distribuir ordenadamente, en un espacio específico, los cuerpos. Esta tecnología pretende introyectar la dominación, en este caso, masculina colonial, representada por la pareja “legal” de Arriagada. El fin de esto, sostiene Foucault es “anular los efectos de las distribuciones indecisas” (Ibdem., p. 146) produciéndose una categorización por parte del saber hegemónico. Así, Carmen Arriagada encierra su cuerpo en la casa, se aleja de toda mancha externa a su hogar, de todo posible placer, prohibido por Gutike y por lo que éste representa. Ahora bien, no es la casa el único resguardo que ofrece la moral colonial, sino que son todos los sitios  legitimados por lo masculino (casa, convento, etc.), por ejemplo, en la siguiente cita, ella opta por aislarse en un convento, aun cuando no simpatice con ciertas prácticas religiosas: “Si hubiera en Chile un convento en que no se obligase a las gentes prácticas que su razón repugna, creo que me iría a descansar allí” (Pinochet de la Barra: Op Cit. p.398).

Quiebres.

Por otra parte, los enunciados moralistas que se internan en el cuerpo de Carmen Arriagada, se reflejan en la construcción de un cuerpo virginal, puro y limpio, libre de toda mácula sexual. Ella evidencia no tener una sexualidad activa con Gutike, cuestión que viene a ser compensada, por lo menos en parte, en su relación no corporal con Rugendas: “Forzada a renunciar joven aun, a los goces del amor, existiendo en mi corazón uno solo, poderoso es cierto, pero solo en clase de culto” (Ibdem., p.107).

La valoración positiva del no deseo corporal, se devela claramente en los enunciados con que ésta semantiza el aspecto no carnal que mantiene con Rugendas:

“ Oh! Te acuerdas de los momentos en que, enajenados de amor, sabíamos poner límites a nuestros delirios; en que entregados a nuestro ardor, pasábamos instantes deliciosos, saliendo de nuestros cariños sin tener que reprocharnos nada de crimen, nada vergonzoso?” (Ibídem., pp. 102 - 103).

En la relación que mantiene con Rugendas, cobra mayor valor el deseo de “dulcísimas emociones” (Idem) al no necesitar cosas “materiales”. Lo importante es notar el funcionamiento de la lógica moral de las significaciones modernas, y cómo ella desterritorializa (Deleuze y Guattari, 1983: p. 41) en sus cartas, el concepto ilustrado conservador de la constitución moral de la relación matrimonial (Masiello: (1997) op. cit. p. 119).

La relación Carmen – Gutike, esposa – esposo, incurre en la mácula sexual (sin fines de procreación, recordemos que ella nunca tuvo hijos), esta mancha en su cuerpo desprestigia una relación legitimada y promovida por la modernidad ilustrada, ya que no cumple con la función de proyectar la familia mediante una descendencia biológica. El cuerpo de la madre queda infértil y ajeno al prospecto propio de la modernidad. Situación inversa a la dada entre ella y Rugendas: la relación entre amantes no se encuentra autorizada por la moral moderna, que proclama la familia unida por el Estado o por la Iglesia, mas no presenta una falta en lo que respecta al cuerpo virgen,  que no procrea  y que se halla estático dentro del hogar o convento, alejado de todo roce corporal.

Así su cuerpo, en oposición a la relación conyugal, se justifica en una  relación entre cuerpos legalmente “puros”, pero irremisiblemente apasionados; no así con Gutike, en donde se halla un cuerpo desviado del proyecto moderno de la mujer madre (igualmente sometido al cuerpo masculino).

El amor se desterritorializa, resignificando el vínculo matrimonial moderno. En esta inversión, Carmen viola la ley matrimonial, anulando la lógica moderna y cayendo en un uso “perverso” de la carta. Deleuze y Guattari(2) sostienen al respecto: “Las cartas forman parte de un pacto con el diablo, que exorciza el contrato con el dios, con la familia o con el ser amado” (op.,cit. P.345). Este “escape” de la lógica de la norma moral moderna de la familia, se contrapone al contexto que rodea a Carmen en su escritura, la que se halla descrita por un fuerte clima de censura y represión. Se enuncia en sus cartas que la escritura hacia Rugendas está siempre delimitada por el “decir bien”, no pudiendo expresarse con libertad: “Si yo pudiese escribir a Vd. Una carta tal cual yo la escribo en mi mente, si pudiese decir todo lo que me ocurre, seguramente mi carta sería de pliego” (Pinochet de la Barra, op cit. p.345).

En la carta fechada el 09 de Septiembre de 1939 (Ibdem., pp. 212 – 214), se ve como ella configura un cuerpo que “demoníacamente” desafía la lógica de la esposa/madre moderna, que aún siendo un cuerpo encerrado en su lecho matrimonial declara su amor carnal a Rugendas, rechazando a un esposo que carece de atractivo sexual. Esta carta, se mueve en la ambivalencia que surge de estar en una moral que se acepta pero molesta, en terminología Foucaultiana, Carmen Arriagada genera estrategias como una forma de resistencia, recordemos que:

El discurso puede, a la vez, ser instrumento y efecto de poder, pero también obstáculo, tope, punto de resistencia y de partida para una estrategia opuesta. El discurso transporta y produce poder; lo refuerza pero también lo mina” (Foucault, 1996: op. cit. p. 123)

Carmen Arriagada genera esta carta desde el encierro de su  hogar, el que es descrito como “desierta casa y frío lecho” (De la Barra: (1990) op. cit. p213), en donde su cuerpo se vuelca en un deseo sexual por Rugendas, lamentándose por la ausencia de éste, conformándose sólo con (d)escribir el deseo no satisfecho, manteniendo su cuerpo virgen:

“Ah! Yo me he imaginado tantas veces las dichas del querer contigo,  acá en mi abrasada mente te he tenido en mis amantes brazos, he saboreado tus dulces besos y contigo me he engolfado en todas las delicias del amor” (Ibdem. p. 213).

Así, y para finalizar este breve acercamiento al discurso de Carmen Arriagada, vemos cómo su cuerpo en desplazamiento respecto de la lógica colonial, se contrapone a su frío encierro en el matrimonio, oposición que se desplaza en las caracterizaciones que realiza de Rugendas y Gutike. Al pintor romántico, se le atribuyen todas las características de un cuerpo masculino deseado sexualmente, que es anhelado por ella para poder estar completa. Por otro lado Gutike es visto como un cuerpo impotente e insuficiente a las demandas del cuerpo deseante de su esposa:

[Apelando a Rugendas] “Los fuegos que tú enciendes en mí, no puede –no- apagar otro; un solo mirar tuyo llevó a mi pecho el incendio del deseo, las caricias de otro hielan en mi hasta las sensaciones de la naturaleza” (Ibdem. p. 213).

Como personaje de sus cartas, ella desafía, por lo menos en nuestra lectura, las nociones canónicas de la mujer de “bien”, incorporando usos de los cuerpos y de la escritura que difieren de textos producidos en la misma época.

“Cúmplase el destino cuando la mano de la providencia abandona a la criatura, esta no puede marchar segura, tiene que estrellarse, no tiene remedio. Yo he marchado segura por algún tiempo, se acabó esto y quedo juguete de un alma ardiente  y de una imaginación fácil de exaltarse, pero, al menos, cuando deje la vida será con aquella sonrisa que pinta al menosprecio” (Ibdem. , p.383).

 

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Notas.

(*) Jorge Sánchez Sánchez es Diplomado en Estudios de Género en la Universidad de Chile y estudiante de Magíster en Literatura Latinoamericana y Chilena en la Universidad de Santiago de Chile, además de lienciado en Pedagogía en Castellano por lamisma universidad.

(1) Ante esto Castro – Goméz enuncia: “las promesas de cambio mental, político y social no se cumplieron” Castro – Goméz (1996) op. cit. p. 108.

(2) El “sostener” para estos autores no significa esencializar, sino solo decir una posibilidad dentro de un rizoma.

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Bibliografía.

- Deleuze, Gilles, Félix Guattari: Kafka, Por una literatura menor. México: Era, 1983.

- ________________________: Rizoma (Introducción). Ediciones Coyoacán, 2001.

- Foucault, Michel: Historia de la sexualidad: La voluntad de Saber. México: Siglo Veintiuno editores, 1996

- _____________: Historia de la sexualidad: El uso de los placeres. Argentina: Siglo XXI Editores, 2003.

- _____________: Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Madrid: Siglo Veintiuno, 2005.

- Larraín, Jorge: Modernidad, Razón e Identidad en América Latina. Barcelona: Andrés Bello, 2000.

- Masiello, Francine: Entre civilización y barbarie: Mujeres. Nación y cultura literaria en la Argentina moderna. Buenos Aires: Beatriz Viterbo Editora, 1997.

- Pinochet de la Barra, Oscar (compilador): Cartas de una mujer apasionada. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1990.

- ___________________________________: Carmen Arriagada, algunos rasgos humanos. Revista Universum Nº16  (2001) pp. 197 - 205

- Ramos, Julio: Desencuentros de la modernidad en América Latina: literatura y política en el siglo XIX. México: Fondo de Cultura Económica, 1989.

 

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