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El inquietante André Gide

Por Patricio Tapia
Revista de Libros de El Mercurio, 26 de febrero de 2012

 

 

 


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Alguien lo llamó nuestro "contemporáneo capital". Premio Nobel en 1947, Gide dominó la literatura francesa de gran parte del siglo XX. Una monumental biografía se ocupa de los primeros 50 años de su vida y, además, se reeditan o publican por primera vez libros suyos en castellano.


Al momento de morir, en 1951, André Gide era casi una institución en la vida cultural francesa y mundial. Había recibido todos los honores posibles (incluido el Premio Nobel de Literatura). Pero su nombre era reconocido por millones de personas que nunca habían leído un libro suyo: era una figura controvertida, quizá más renombrada por sus puntos de vista políticos y sexuales que por su obra literaria. Por otra parte, la literatura francesa de la primera mitad del siglo había sentido la orientación de su gusto con su labor editorial en las prestigiosas Gallimard y Nouvelle Revue Française .

Indudablemente, al morir Gide moría un gran "hombre de letras", pero no era tan claro que esa grandeza pudiera predicarse de esos términos por separado: ¿Había sido un gran hombre?, ¿eran sus letras -su obra- grandiosas? Su carrera sirvió de puente entre dos siglos. Según algunos, sus novelas sentaron las bases para las estrategias del nouveau roman. Otros valoraban su Diario, que llevó toda su vida (1888-1950), dando cuenta de su compleja evolución moral y de las contradicciones del siglo.

En sus homenajes fúnebres se manifestó, de manera inesperada, alguien más joven que él y el más antigideano de los escritores: Jean-Paul Sartre, en parte, su relevo como intelectual público, quien señaló que todo el pensamiento francés, fueran cuales fueran las otras coordenadas, tenía que definirse también con respecto a Gide. Alguien más viejo que Gide, el misántropo, malvestido y malicioso Paul Léautaud -quien se suponía no tenía corazón, pero fue uno de los primeros en presentarse en la casa del difunto- escribió en su Diario, tan importante o más que el de Gide: "Considero a André Gide como el primer escritor de su tiempo. Mi razón: la influencia que tiene. No importa si es buena o mala. Ella existe y es incluso más espiritual que literaria, lo que duplica su importancia". Incluso en el ámbito hispano, el poeta Luis Cernuda le dedicó un poema: "Con él su vida entera coincidía, / Toda promesa y realidad iguales, / La mocedad austera vuelta apenas / Gozosa madurez, tan demoradas / Como día estival. Así olvidaste, / Amando su existir, temer su muerte".

"Inquietador"

André Gide creó la palabra "inquietador". Le habría gustado inquietar su siglo: "Hermosa función que asumir: la de inquietador" escribe en su Diario en 1935. Y esa palabra acompaña la imponente biografía de Frank Lestringant sobre Gide, la cual se enfrenta al doble problema de que existen ya bastantes biografías de él y a la redundancia de que su obra es una autobiografía perpetua.

Lestringant divide su biografía en dos volúmenes relativamente independientes -el segundo tomo aparecerá en la primavera de 2012- y el punto de interrupción lo establece en el año 1918 tanto por su importancia histórica (el fin de la Primera Guerra Mundial) como por lo crucial que es en la vida de Gide, con su crisis conyugal que también divide su carrera de escritor. El primer tomo, que cubre de 1869 a 1918 es una obra inmensa (de más de mil páginas) rica en detalles (no todos interesantes) que incorpora toda la información más reciente y acabada sobre la vida del escritor, aclarando una serie de malentendidos y prejuicios.

Así, por ejemplo, aunque suele decirse que descendía por la rama paterna de una familia protestante y por la de la madre de una católica, el autor señala que ambas eran protestantes (y de la gran burguesía). O aclara las circunstancias del rechazo de la publicación de la novela de Proust, de lo cual suele culparse a Gide. O por qué cuando se encarga de él un tiempo un pastor protestante, Élie Allégret -al morir su padre-, no lo nombra en sus memorias (por pudor o conveniencia: es el padre de su amante).

Tres hechos tempranos estremecen a Gide. Algunos los cuenta en Si la semilla no muere : la muerte de un primo y luego la de su padre (en 1880, cuando él tenía 11 años) y el descubrimiento de la infidelidad de una tía, la madre de Madeleine, quien sería después su esposa.

Lestringant refiere su adolescencia solitaria, frágil y con tendencia a las crisis nerviosas. Y la severa educación puritana que le imprimió su madre. Gide pasó su vida intentando reconciliar la satisfacción de sus deseos con la estrictez moral heredada.En 1886 su madre lo inscribe en la pensión Keller (modelo de la pensión Azaïs en Los monederos falsos). Luego ingresa a la Escuela Alsaciana, donde conoce a Pierre Louis, luego Louÿs, quien lo introducirá en el mundo literario. Visitarán a Verlaine y por él conoce al que sería la gran amistad de su vida, Paul Valéry, sólo interrumpida por la muerte. Con él conoce a Mallarmé, hacia 1891, a quien ven como un maestro o un padre: Gide rompe con el romanticismo y entra en la escuela simbolista como en una religión.

En 1887 comienza su Diario, que lo acompañará toda su vida, si bien la primera página que retiene para su edición es del otoño de 1889. En 1891 conoce a Oscar Wilde, entonces árbitro de la elegancia en los salones parisinos. En 1893 viaja con su madre por España y luego marcha a África. Allí se produce una revolución: el paso de la moral ascética protestante a la dionisíaca de la plenitud. En África se encontró con Wilde y el joven Alfred Douglas, quienes lo iniciaron en el "amor que no puede decir su nombre": mantiene su primera relación física con un joven.

En mayo de 1895 muere su madre. Unos meses después se casa con su prima Madeleine. El matrimonio nunca fue consumado, según contará en Et nunc manet in te (1951).

Vida y obra

Actor mayor de la vida intelectual francesa, el artista André Rouveyre calificó a Gide, en 1924, de "contemporáneo capital". Aunque, como precisa Lestringant, la fórmula tenía un grado de acrimonia porque Rouveyre destacaba su poder de dañar: era contemporáneo capital como se dice "enemigo capital", "crimen capital" o "pena capital".

Si Wilde afirmó que puso todo su genio en su vida y sólo su talento en su arte, Gide hizo de su vida el corazón de su arte.

El despertar de África encontró expresión en El inmoralista (1892) y Los alimentos terrestres (1897). Gide fue crítico de protestantes - La sinfonía pastoral - y católicos - Los sótanos del Vaticano , novela que lo lleva a romper con Claudel-. A pesar de cierto antisemitismo cultural, interviene en el caso Dreyfus (1898-1899) a favor del acusado.

En 1899 conoce a la pareja Van Rysselberghe, Théo, el pintor y su esposa, la menuda María, a quien Gide llamará la Pequeña Dama y la que llevará la crónica atenta de su vida.

En julio de 1907 tiene lugar su aventura con Ferdinand: escribirá un pequeño texto que será revelado al público sólo en 2002 (en abril de 1910, Ferdinand Pouzac morirá de tuberculosis con tan sólo 20 años). En octubre de 1908 Gide concluye su novela La puerta estrecha y, como un gesto simbólico, se rasura sus bigotes.

Junto a Jean Schlumberger y otros amigos crean la influeyente revista que después editará libros (y de la que nacerá Gallimard): la Nouvelle Revue Française (NRF) en 1909. El mismo año proyecta Corydon (que aparecerá en una edición privada de 22 ejemplares en 1911): es su defensa de la homosexualidad.

El equívoco en relación a Proust está bien abordado. Gide y Proust se conocieron en 1891. Para Gide y sus amigos de NRF, Proust representaba la figura del esnob insignificante, la del mundano de frases alambicadas. En noviembre de 1912 Proust envió el manuscrito de Por el camino de Swann al comité de NRF. Se le devuelve un mes más tarde, sin explicación alguna. ¿Qué paso? La verdad de esta equivocación fundamental sólo se supo con la publicación de Notas sobre la vida literaria de Jean Schlumberger en 1999. Él fue el primer lector y seguramente el único de la obra. Gide pediría disculpas a nombre de toda la NRF y Gallimard la recuperaría para su catálogo.

Al estallar la Primera Guerra, Gide es eximido médicamente de participar en ella, pero se dedica a la ayuda humanitaria a los refugiados.

Aunque es famosa la frase de Los alimentos terrestres : "¡Familias, os odio!", Gide tuvo siempre algo paternal. El amor por los jóvenes no es sólo deseo sexual sino también por una idea pedagógica y familiar. Tuvo muchos amantes, pero un solo gran amor, Marc Allégret (1900-1973), 31 años menor, futuro director de cine. Su Diario en la primavera de 1916 nada dice sobre el comienzo de la pasión por él, con quien viaja por varios meses a Cambridge (de junio a septiembre de 1918). Por este viaje, Madeleine destruye todas las cartas que Gide le envió desde la adolescencia, cientos de ellas. También peleará con Jean Cocteau, al parecer demasiado interesado en el joven.

Al finalizar la guerra se detiene la biografía de Lestringant. Nos señala que en la segunda mitad de su vida adulta, Gide invierte el orden de sus prioridades: la obra cede el paso a la vida. Y al tiempo que "pierde" a Madeleine se aproxima más a María van Rysselberghe.

Posguerra

Es cierto que algunos de los aspectos más conocidos de Gide ocurren con posterioridad. En 1924 publica Corydon y desde entonces es violentamente atacado por sus costumbres e influencia perniciosa en la juventud. En 1925 visita el África ecuatorial francesa y publica Viaje al Congo con una dura crítica al sistema colonial. En los años 30 se convirtió en "compañero de viaje" del comunismo, pero su visita a la Unión Soviética lo confirmó como un crítico del régimen en su libro Regreso de la URSS (1936). Se han cuestionado sus puntos de vista políticos durante la Segunda Guerra Mundial y la Francia ocupada. Ganará el Nobel en 1947 y en 1952 el Vaticano incluyó sus libros en el "Índice de libros prohibidos". También ocurrirán hechos privados de importancia. En 1923 tuvo una hija con Élisabeth van Rysselberghe -hija de su amiga y confidente-: Catherine Gide, su actual albacea. En 1938 muere su esposa Madeleine y lo deja desolado. Habrá que esperar el segundo volumen de Lestringant para conocer los detalles.

Gide atravesó crisis de todo tipo (morales, religiosas, sexuales, políticas) y las exploró en su obra. Él es la figura central en ella que, como un espejo, refleja los cambios de su época. Pregonó sus opiniones, aunque lo perjudicaran. A veces tuvo incoherencias. Como señaló alguna vez Jean Prévost: "¿Cómo competir en sinceridad con André Gide? Nosotros no tenemos más que una; él tiene una docena. ¿Hipócrita? No del todo. Sincero a cada instante, por un instante".

 

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De nuevo Gide

Aunque en un momento se editó mucho a Gide (incluso en Chile por Editorial Ercilla), hubo un tiempo de silencio. Desde hace unos años se han reeditado libros suyos y se han traducido por primera vez otros. El Diario, traducido por Losada (pero sólo el de 1889-1939) ha sido publicado en una selección que contempla todo el Diario (hasta 1950) por Alba. Esta misma editorial ha publicado las novelas Paludes y Los falsificadores de monedas (nueva traducción de Los monederos falsos ). Se ha reeditado El inmoralista (Debolsillo), Si la semilla no muere y Et nunc manet in te (ambos Losada) y se han traducido por primera vez El viaje de Urién (Gadir), Notas sobre Chopin (Tizona) y Ferdinand (Cabaret Voltaire).




 

 

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