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Crítica de un editor: "Totémesis", de Sergio Alfsen Romussi,
J.C. Sáez Editor, 2009

Por Eduardo Farías A.


Hace días que en la repisa de mi pieza se encontraba Totémesis de Sergio Alfsen Romussi, no lo había leído hasta el momento en que encontré una reseña de Felipe Ruiz en el wordpress de la revista Contrafuerte. A partir de tal hecho entré en la lectura de Totémesis. Antes de expresar mi lectura y punto de vista sobre el poemario, deseo hablar de la edición del libro.

Totémesis, quinto poemario de autor publicado en la colección Poesía de J.C. Sáez editor, contiene en total 21 poemas y una reproducción de un acrílico. La colección Poesía tiene una uniformidad necesaria en su diseño que se sostiene fundamentalmente por la dualidad entre el blanco (parte superior) y el negro (parte inferior). Este diseño circula desde la cubierta a la contracubierta, y la proporción entre los dos colores tiende marcadamente hacia el negro, es decir, la proporción no es equivalente entre estos colores.

En la cubierta de Totémesis se encuentra el título y el nombre del autor, mientras que el logo editorial está incluido. El diseño del título y del nombre del autor en Totémesis está directamente relacionado con el diseño de Bicha de Federico Eisner, mientras que con los otros poemarios publicados de la colección Poesía existe una diferencia sustancial: La insidia del sol sobre las cosas, Cala y Clavados de Germán Carrasco. A partir de la comparación de estos elementos en cada publicación se aprecia una evolución importante en el diseño del título y del nombre del autor en la cubierta, mientras que es una constante la proporción entre el blanco y el negro. Además, en el color negro siempre se ha incluido una imagen; en Totémesis es una reproducción en blanco y negro de un Acrílico del mismo autor que tiene por título Tótem que se encuentra en la página 7 y en color. A partir de Bicha de Federico Eisner, y ahora con Totémesis el diseño editorial de la cubierta es sobresaliente, pues está muy bien trabajado, y es pulcro en su totalidad.

El lomo de Totémesis es un aspecto fundamental de la edición respecto de los demás libros publicados por J. C. Sáez editor. Debido a que el poemario tiene un número reducido de páginas, el lomo no es lo suficientemente ancho como para contener el logo editorial, el título y el nombre del autor. Entonces, el lomo de Totémesis está vacío, y esta circunstancia en el libro es un factor complicado porque, fundamentalmente, la identificación del mismo se produce a través de la información entregada en el lomo cuando la exhibición se realiza en el estante de la librería. En relación al lomo de Totémesis y su exhibición en el estante de la librería, creo que se pueden producir dos situaciones muy definidas. Por una parte, el consumidor puede no darse cuenta de la existencia del libro en la librería, o, por el contrario a la primera situación, el consumidor ante este libro que no tiene rótulo en el lomo puede sentir la inquietud, la curiosidad de saber de qué libro se trata. Yo me acerque al libro por esta segunda situación, es decir por simple curiosidad, pero además tenía la sospecha de que era un libro publicado por J. C. Sáez editor basado en el diseño de la colección que es bastante particular respecto de las otras editoriales que publican poesía.   

En el color blanco de la contracubierta se encuentra el logo editorial, y en el color negro un texto promocional del libro escrito por José Kozer.

Las ediciones de J.C. Sáez editor tienen solapa anterior y posterior manteniendo por supuesto la regla general, es decir, en la solapa anterior se encuentra una foto y la información del autor, mientras que en la solapa posterior se encuentran otros títulos publicados en la colección.

Con respecto al interior del libro, en la página de créditos de Totémesis existe una información ausente, la cual es el año de edición del poemario. Este error afecta la información que puedo entregar en esta crítica. Pero, buscando Totémesis a través de su ISBN, en la Agencia ISBN de la Cámara Chilena del Libro aparece publicado el 22 de Abril de 2009.

En relación a la tipografía y al índice no hay mucho que decir, pues no existen elementos fuera de lo común, salvo la diagramación que afecta sustancialmente al producto. La tipografía utilizada por J. C. Sáez editor es común en los 5 poemarios de autor, y por supuesto contiene serif, pero sinceramente no podría identificarla. En la parte final de Totémesis se incluye un índice. La diagramación en la caja tipográfica puede ser calificada como una diagramación normal, pues en la parte superior de la página se encuentra centrado el título de cada poema, mientras que en la parte inferior está el folio de la página, que también está centrado; y, finalmente, el cuerpo del poema está, obviamente, entre estos dos elementos, además, cada poema impone su propia diagramación, aspecto que está vinculado con la experimentación poética de Totémesis, y que a su vez la diagramación complementa. Esta riqueza en la diagramación del cuerpo del poema es un acierto en el diseño del libro, ya que crea en el poema un ritmo visual de lectura que es aprovechado en toda la extensión de la página.

El aspecto más importante, y que permite, a mi modo de ver, la publicación de la Totémesis es que los poemas están siempre diagramados en las páginas recto, es decir, las páginas que van a la derecha y que llevan folio impar.  Esta decisión editorial permite que Totémesis alcance las 54 páginas. Recordemos que Totémesis contiene 21 poemas, entonces si la diagramación de los poemas hubiera ocupado tanto las páginas recto como las verso, Totémesis, según mis cálculos, tendría 40 páginas. Por ejemplo, el poema Yerostesia se encuentra en la página 49, si se hubieran ocupado en la edición del libro, como ya dije, las páginas recto y verso ese mismo poema ahora estaría en la página 35. ¿Por qué es tan importante este aspecto? Porque, fundamentalmente, es más complicado vender un libro de 40 páginas que uno de 54 páginas, y más aún, si su género es la poesía. Hay que considerar, además, que el precio del libro tiende a ser determinado en base a su peso y su aspecto visual; por ejemplo, en el portal de Antártica el precio de referencia de Totémesis es de $5.000, si la edición hubiera sido de 40 páginas difícilmente habría alcanzado el mismo precio. En base a esta argumentación, la decisión editorial de la diagramación interior del texto se vuelve un aspecto trascendente en el PVP (precio de venta al público) del libro, y en las posibles ganacias que están proyectadas en el momento de la publicación.

El aspecto textual más evidente en Totémesis es la experimentación en el poema, que se complementa, como dije anteriormente, con la diagramación. Felipe Ruiz en su reseña plantea que Totémesis es uno de los frutos de la escritura de la Novísima. Considero que esta afirmación se debe a una posición política de Felipe Ruiz, y no a una proposición de lectura con respecto al libro. Por otra parte, no se puede pensar que la experimentación sea una propiedad privada exclusiva de la Novísima que es lo que Felipe Ruiz parece que plantea en su reseña a través de su opinión.

Volviendo a Totémesis, si se puede vincular la experimentación de Sergio Alfsen con la Novísima la bisagra intertextual sería el desborde en la escritura poética, pero ese mismo aspecto se relaciona también con la escritura poética de Rodrigo Lira, aún más, ese desborde escritural está atado al punto de vista del hablante lírico y a la construcción del ritmo en los poemas. Primero, el vinculo intertextual con el proyecto poético de Rodrigo Lira se aprecia en el poema Fotombra, donde el hablante lírico dice: “libros pregonando: su propina es mi sueldo” (21). Otro aspecto que se relaciona con la escritura poética de Rodrigo Lira es la manipulación ortográfica de la palabra para evidenciar su construcción sonora como se aprecia en la palabra “ek statis” (23) que se encuentra en el poema Metempsicosis. Además, la construcción rítmica del verso en Totémesis también puede ser vinculada con Rodrigo Lira, y esto se aprecia, por ejemplo, en el siguiente verso de Metempsicosis: “prohibido proverbio de probetas promiscuas en la pulverización eximia de las estatuas” (23), o en el siguiente verso de Hipnocidio: “no renuncio ecléctico al ósculo del súcubo” (25).

Además, la experimentación se desarrolla a partir del punto de vista del hablante lírico que puede ser descrito como un estado alterado de conciencia, ya que en Totémesis están presente la ayahuasca, la cocaína, el éxtasis, la amapola, el hachís y la marihuana, las cuales tienen elementos psicoactivos y psicotrópicos. Esta posible entrada de lectura se sostiene si se tiene en cuenta el poema titulado Alucinogenia; además, a partir de esta entrada, es posible establecer la relación directa, en la experimentación poética de Totémesis, entre el punto de vista del hablante lírico y el desborde escritural.

Ricardo Piglia en El último lector plantea que: “Leemos restos, trozos sueltos, fragmentos, la unidad de sentido es ilusoria.” (20) Esta práctica de lectura me sirve para describir una parte de la escritura de Totémesis, ya que se plantea como un discurso fragmentario, en la cual la unidad de sentido no es evidente; más aún, es una escritura fragmentaria que está desbordada, que se transforma en una avalancha de palabras que no pueden ser contenidas ni por comas ni por puntos. Ejemplo de esto: “aproximado no prójimo en amparo piel retratado azar y presagio fortuito insecto tacto etéreo de cruces en oferta mecánico” (11) o “Alcohólico coincido faz o hiedra en cerrojo suerte escupido plagio yazgo promesa en horca renuncio pulas en pelaje pétreo” (15) Esta avalancha, este desborde de la escritura en la escritura misma se sostiene por la exclusión de comas y puntos, y por la combinación sintáctica de las palabras que, por una parte, se muestran como pequeños trozos que se unen en la cadena lingüística, y que, por otra parte, reflejan el punto de vista peculiar del hablante lírico. Además, el desborde de la escritura se evidencia también cuando en algunos poemas se introducen enunciados en lenguas extranjeras, específicamente, en latín y en inglés.

Otra posible entrada de lectura para analizar Totémesis es la escritura automática, técnica literaria desarrollada por André Breton y los surrealistas. La escritura automática es el proceso para generar la escritura desde el pensamiento inconsciente del escritor. El propósito es vencer la censura que ejerce el pensamiento consciente sobre el inconsciente. Para lograr este propósito el escritor deja fluir su pensamiento sin ninguna coerción moral, social, ética, o de cualquier tipo, y es por ello que la voluntad creadora se manifiesta libre de cualquier represión. Debido a la falta de puntuación, debido a que la escritura está fragmentariamente desbordada y que no posee a simple vista la unidad de sentido convencional de cualquier texto, se puede relacionar la escritura automática con la escritura de Totémesis, por ejemplo en los siguientes extractos: “ansío jugo vaginal de vieja virgen […] he vomitado lugares no placeres” (11) Todo el poemario responde a este tipo de escritura.

La particularidad del punto de vista del hablante lírico se aprecia por la inusual combinación sintáctica de las palabras, que a su vez desarticula una mirada convencional acerca de la realidad, ejemplo de ello: “el fuego mea un feto en pena y nace la sombra de una mariposa idéntica” (11) De tal forma, la condición esencial de la escritura automática se encuentra en el punto de vista del hablante lírico, pues en Totémesis el hablante lírico  mira y enuncia la realidad de una forma totalmente diferente, como también se mira y se enuncia a sí mismo.

Por otra parte, en Totémesis existen dos registros que se diferencian el uno del otro mediante el uso de la letra cursiva, y que se vinculan con la voz del hablante lírico. Esta diferencia formal en la letra implica un sentido, y afecta la identificación del hablante lírico. Entonces, surge la siguiente pregunta, ¿en la escritura en letra cursiva nos habla otro hablante o es el mismo? Sin duda que el registro en cursiva tiene otro tono que podría ser considerado como un hablante diferente que al que se encuentra en el resto del poemario. Por mi parte, creo que la letra cursiva no diferencia un hablante lírico de otro, sino que marca un quiebre en la escritura automática. En la letra cursiva se inserta el pensamiento consciente, ese pensamiento que reprime la construcción poética de Totémesis. Por ejemplo, como expuse anteriormente, el vinculo intertextual con Rodrigo Lira se aprecia en el poema Fotombra donde el hablante lírico dice: “libros pregonando: su propina es mi sueldo” (21). La letra en cursiva evidencia una interrupción que sería una respuesta consciente a lo dicho anteriormente. Pero, existen otras interrupciones o pausas que están en el tono de la escritura de Totémesis y que se pueden considerar como construcciones automáticas por ejemplo en el poema Esquizorcismo: “me osifico karma farmacéutico”. (31)

Ricardo Piglia dice en El último lector que “un lector es también el que lee mal, distorsiona, percibe confusamente.” (19) De tal manera, la lectura es una acto rebelde por definición. Desde tal perspectiva, como lector he intentado rastrear en esta escritura desbordada algún sentido que me permita, en parte, la compresión del poemario más allá de las estructuras lingüísticas que, definitivamente, no están sujetas a la unidad de sentido, y que definen la escritura de Totémesis.

Dentro del poemario existe una reproducción de un acrílico titulado Tótem, y que por supuesto se relaciona con el título de este poemario. El tótem es un objeto, ser o animal sobrenatural, que algunas tribus lo toman como su emblema, de tal manera, en el totemismo se entiende al Tótem como el origen de un determinado grupo, que se cree descendiente de este objeto. En la escritura de Totémesis se evidencia esta circunstancia en el primer poema.

En primer lugar, el primer poema de Totémesis está escrito totalmente en cursiva, lo cual a mi modo de ver, se constituye como el momento previo a la escritura automática, y en segundo lugar el hablante lírico construye su voz  desde un objeto inanimado en el siguiente verso: “Rugido inamovible de piedra” (9), y construye, además, su psique desde la animalidad: “Psique no humana anidada sombra […] / Imán animal” (9) Entonces, el hablante lírico en este primer poema construye su voz poética reuniendo tanto el objeto (piedra) como la animalidad, aspectos esenciales que definen al Tótem. Ahora bien, esta “psique no humana anidada sombra” preserva la dicotomía occidental: humano ― animal, luz ― sombra. No existe un cambio de paradigma en la transformación de la voz poética. Por otra parte, este primer poema resematiza el resto del poemario, pues Totémesis es la confesión del hablante lírico.

Esta vinculación del hablante lírico con el tótem, y con la piedra específicamente, se aprecia en el poema Alucinogenia: “no duermo no como no piedra era yo hace no mucho” (11) Otro aspecto esencial del totemismo es el tótem como principio de origen, y el hablante lírico en el final del poema Claustromancia se construye en base a esta característica: “fui todos los hombres de todos los tiempos sin ser yo aún exhumado” (15)     En este sentido, en Totémesis a través de los distintos poemas se va configurando una visión acerca del hombre, en el final del poema Metempsicosis el hablante dice: “el hombre ha muerto / repito: / despierto” (24) La relevancia de esta afirmación permite que en Totémesis el hombre sea considerado como un animal, o mejor dicho, que esta dicotomía que separa al hombre del resto de los animales se disuelva, y permita que, por ejemplo, en el poema Antropomorfina el hablante emplee la palabra “zoociedad” (17) y no sociedad. Esta disolución de la dicotomía entre hombre y animal se aprecia en el poema Posta callampa cuando el hablante describe este lugar desde la animalidad: “Templo coloquial de kiltros sementales” (27) Y el momento que culmina, a mi modo de ver, esta disolución se encuentra en el poema Esquizorcismo cuando el hablante dice: “NO CAMINO: / REPTO” (32) La segunda entrada del verbo reptar en el Diccionario de la Lengua Española indica que este verbo significa “andar arrastrándose como algunos reptiles.” Es decir, una acción tan humana como caminar se transforma en una acción vinculada con el movimiento de algunos animales.

Por supuesto, existen otras entradas de lectura, por mi parte, enuncie las que me interesaban. Para concluir, en los títulos también se evidencia la experimentación poética en Totémesis. En su gran mayoría son construcciones a partir de dos palabras que se unen. Por ejemplo: Fotombra = foto + sombra, Psicosoma = psico + soma, Claustromancia = claustro + mancia, Antropomorfina = Antropo + morfina, por citar algunos. El único título que se escapa a este procedimiento compositivo es Posta callampa.

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.. Bibliografía

- Alfsen, Sergio. Totémesis. J. C. Sáez editor, 2009.
- Piglia, Ricardo. El último lector. Anagrama, 2005.

 

 

 

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